Soy el animal disgregado.
Mi alimento es el sentido común, tan alto como el cocotero.
¿O acaso crecen las bananas en el suelo?
¿O acaso crecen las bananas en el suelo?
Soy el que escoge el atajo pues el tiempo es caro y de mi estirpe come quien trepa más alto.
Mi mayor aliada: la ligereza.
No tengo enemigos salvo el hijo sanguíneo.
Mi objeto está en las alturas, porque mis antepasados han puesto un objeto en las alturas; en la cresta de la palmera, cerca del sol. Lejos de las arenas movedizas donde hierven las cosas que han caído en lo profundo y no merecen ser tocadas.
Descanso a los muertos. A la altura de los árboles brilla Dios.
¡Dios que nos ha dado a los monos
el tino que hemos hecho llover sobre las almas
desde palmeras amarillas
plenas de potasio
y hemos hecho un mundo diurno!
Enemigos los que se escurren como lombrices a roer tubérculos en la sombra húmeda
rehusando nuestro digno convite.
¡Oh sistema de referencias numéricas! ¡Dulce liviandad! ¡Firme apoyatura!
¡Constelación más verdadera que el cielo!
Ateos los excluidos del diurno mundo que has dado.
Iluminad el camino de los huérfanos, musa Utilidad.
Bella Utilidad.
Texto: Celeste Blanco
Collage: "Reinserción social" - Federico Taboada
http://federicotaboada.wordpress.com/