lunes 7 de diciembre de 2009

Las Lonjas de San Telmo.


Vivo estos días con los fantasmas de la poesía alejados.

La escritura es un instante insignificante en la poesía. Apenas una huella de ésta.
Signo de banderas que han pasado pero nunca las banderas.

La poesía escrita vuelve incomprensible lo fenomenal, que es común y es poesía.

La bandera enorme y colorinche de los candomberos, sobrevolando las calles estrechas de San Telmo. Pintando de verde, rojo y turquesa la balconada centenaria.

Orgullosa fugitiva de la mercancía
La belleza emancipada va, dándose pompa por la calle.

viernes 4 de diciembre de 2009

HISTORICO





VIVA EL AMOR - VIVA LA REVOLUCION

lunes 30 de noviembre de 2009

Mal Telmo

De madrugada, bien dormida, soñaba que unos duendes me capturaban y trepaban por mi cuerpo. Sentía encima mío los piececitos apurados como cosquillas, (pienso que son tal vez éstas, las manos con que el demonio llega a tocarnos, para anular nuestra voluntad por un rato, y dejarnos solos en el miedo) cuando una explosión en la calle me despertó de golpe. Salvada con un susto de la pesadilla, me quedé inmóvil escuchando las voces precipitadas que daban los chinos de la esquina. Entonces me apuré a abrir la ventana, y vi un auto ardiendo en llamas.
Otra cubierta explota enseguida desde la bola de fuego naranja.
Digo: "Flor, despertate, hay un auto prendiéndose fuego en la calle, mirá".
Pienso: "Es una bomba".
Ella dice: "Enseguida vienen los bomberos y lo apagan". Y sí. Llega el autobomba y una nube blanca extingue el fuego en segundos ante el curioseo de vecinos y turistas.

A la mañana, cargo datos en una planilla y anoto en mi cuaderno de tareas:
"El amor y el odio se inflaman siempre al unísono aunque alguno de los dos permanezca velado"

lunes 9 de noviembre de 2009

Tierra de un éxodo

Arena sucia de un mar que se fugó
a la caza de pájaros rojos

un éxodo de bufones me recorre.

Expulsados de la comedia
han sitiado las lomas de mi cuerpo

engarce de sus utensilios
camino de canciones monocordes.

Me retuerzo de estos juglares
que la invasión ha enredado en mi cabellera.

Mi cabeza, parcelada ahora
mi boca, devenida atrio de falsos dramaturgos.

Puerto de naves proscriptas,
mi cuerpo

reposo de los sin rumbo.

lunes 26 de octubre de 2009

El ficus

Pasa un andrajo de nube. La ropa revolotea en la soga espantando a los pájaros lejos de la terraza. Andrea oye el correteo de hojas secas sobre la membrana, cerca de sus pantuflas, mientras se seca las manos húmedas en el delantal.
Son casi las seis, el sol se extingue en la línea de torres lejanas.
La mujer se acerca al friso renegrido por la exhalación de la ciudad y acaricia el polvo. Ve con atención la hilera de hormigas que se retira, pero no sus nudillos enrojecidos. Y al otro lado de la calle ve, el ficus aquél en un balcón abandonado. Tres hojas menos que ayer.
Corre un viento fresco de sombras que inauguran la noche. Pasa a través del pelo grasiento de Andrea y sacude la copa raquítica de la planta, amarillenta, pasmada contra una persiana roja de herrumbre.
Ella imagina salir a ese balcón y rociar con la regadera de hojalata, el cúmulo de hojitas muertas en el suelo. Cruzar de un salto y gritar a los que se fueron, que se han dejado la planta. Limpiarles el hollín a las últimas hojas que resisten la soledad y el desamparo.
Ya oscureció, Andrea tiene hambre y sueño, tiene la piel de las manos tirante y reseca aunque ya no lo siente así sino simplemente como el estado natural de sus manos. Se cierra la noche sobre el ficus, y en ella algo parecido a nostalgia le ahonda el pecho.
Vuelve al lavadero, allí hay todavía una pila de sábanas para lavar.

viernes 2 de octubre de 2009

Salmo Mono

Soy el animal disgregado.
Mi alimento es el sentido común, tan alto como el cocotero.
¿O acaso crecen las bananas en el suelo?
¿O acaso crecen las bananas en el suelo?

Soy el que escoge el atajo pues el tiempo es caro y de mi estirpe come quien trepa más alto.

Mi mayor aliada: la ligereza.
No tengo enemigos salvo el hijo sanguíneo.

Mi objeto está en las alturas, porque mis antepasados han puesto un objeto en las alturas; en la cresta de la palmera, cerca del sol. Lejos de las arenas movedizas donde hierven las cosas que han caído en lo profundo y no merecen ser tocadas.
Descanso a los muertos. A la altura de los árboles brilla Dios.

¡Dios que nos ha dado a los monos
el tino que hemos hecho llover sobre las almas
desde palmeras amarillas
plenas de potasio
y hemos hecho un mundo diurno!

Enemigos los que se escurren como lombrices a roer tubérculos en la sombra húmeda
rehusando nuestro digno convite.

¡Oh sistema de referencias numéricas! ¡Dulce liviandad! ¡Firme apoyatura!
¡Constelación más verdadera que el cielo!
Ateos los excluidos del diurno mundo que has dado.

Iluminad el camino de los huérfanos, musa Utilidad.
Bella Utilidad.





Texto: Celeste Blanco
Collage: "Reinserción social" - Federico Taboada
http://federicotaboada.wordpress.com/

martes 22 de septiembre de 2009

Grafismo

En el cuerpo, la cara se pronuncia.
En el habla se calla.



martes 15 de septiembre de 2009

Pliegue

Como un pequeñísimo insecto descolorido
que se cuela y camina
por debajo de la ropa.

Como esa intrusión invisible
infrinjo la noche
invoco el disturbio.

En la ocupación del día
progresa el cuerpo
y es un rompimiento contra la muralla.

lunes 14 de septiembre de 2009

El día de las cosas voladoras




Cuando era chica, poco antes de que la implacable máquina escolarizante vertiera su cemento por los orificios de mi cabeza, yo creía en la existencia de “el día de las cosas voladoras”.
Cuando todavía pensaba que la dureza institucional estaba lejos de darme alcance, que los ladrones pertenecían al mundo ficticio de las novelas policiales y que mi vida podía transcurrir blanda, soleada y desordenada, creía que una vez al año el cielo se adornaba con toda clase de objeto, criatura o ánima capaz de volar.
No se me pregunte si a causa de un sueño tuve esta imagen en mi mente de manera tan cabal como se tiene la de un perro o una manzana. Desconozco la naturaleza de tal confusión. Lo cierto es que yo estaba tan segura de la veracidad de aquél fenómeno, como lo estaba de mi propio nombre. No obstante nunca supe si ocurría en el pasado o en el futuro y ya que el tiempo no parecía ser importante, me acercaba a las ventanas buscando entre las nubes el inicio del espectáculo.
Sabía que como la navidad, las pascuas o los cumpleaños, cada tanto, se llenaba el cielo de aviones, globos aerostáticos, zeppelines, avionetas, helicópteros y barriletes, globos de helio y gente paseando en aerosillas, aves, insectos, paracaidistas y todo lo que pudiera elevarse hacia un celeste tan límpido e inflamable que era casi turquesa. Por supuesto era una tarde de júbilo generalizado y gratuito. Solsticio colorinche y efervescente sobre mi balcón.
Si bien no conocía el sentido de tal revelación aerodinámica, se me antojaba puramente estética y a la vez emocional. Como mirar un cuadro, escuchar una canción o dibujar. Y sí, tal vez tenía menos sentido que cualquier otro acontecimiento anual cuidadosamente fundamentado y tasado. Ahora que lo pienso como adulta, era una inversión desmesurada de recursos sólo para causarle a alguien un impacto emocional. Entonces decidí arriesgarme y preguntarle a mi madre si aquello era verdad, a lo cual ella contestó con un inapelable NO… entonces entendí que las instituciones venían pisándome los talones con pies de plomo para succionarme entre sus chupaderas acromáticas y su maniqueísmo recalcitrante. Sentí que mi niñez no iba a entrar ni en el cuadrado azul, ni en el redondel colorado, ni en el triángulo amarillo. Que ya me quedaba poco tiempo para seguir desconociendo los caminos de la aflicción y el tedio.
Luego me olvidé del día de las cosas voladoras y comencé a encogerme para caber en los lugares de la vida aritmética. A mutilar los desbordes con que mi ánimo rebasaba lo finito y reglamentado. Y ahora se puede decir que soy una contorsionista con la espalda dolorida en una ciudad blanca y occidental.
Ya no me interesa de dónde provino semejante certeza, tampoco la revelación de semejante signo. Pero sí entiendo con la misma seriedad de esos años, el horror en el que nos habituamos a vivir y el por qué de seguir buscando belleza incluso donde no la hay.




jueves 3 de septiembre de 2009

Arrullo

Parir
sobre la vaca que lame el asfalto
viendo reír barbijos en el bulevar.

Silve la ubre su cánon
a la ciudad calcificada
en el plañir de hierros.

Cigüeña insigne de la mutual ganadera:
bajan niños al salitre
en tu extravío.

Platillos,
concierto para tambores y pitidos,
paso a los lactantes esféricos,

viene la calma descendiendo
sobre la madre roja.

miércoles 19 de agosto de 2009

Vista de oficina a ritmo de "Pasto"

Bienvenidos todos los elementos
al planet de las palabras compuestas

Un documento normal
100 % lectura
y en el inicio del "cirkuit"
mariposas misceláneas.

Quise decir, margaritas.

En el campo se inserta
de la A a la Z
el número naranja.
Antes, el ser de plush

suavidad micro
de llamadas tantas
sobrevolando la puerta
de voces adolescentes.

Regla del infierno,
ABC de los elementos,
retrocedo a patadas hacia un formato gris
de tijeras y reimpresiones.

Entro en la celda
abro la ventana
veo la luz verde y digo,
estoy en la tierra prometida.

miércoles 29 de julio de 2009

Rostro fragmentado (Poema enfermo)


"I am all the days / that you choose to ignore" (All I need - Radiohead)



Uno. Tu madre
Uno. la vena que te ha dado huesos

Dos. Las cosas que has contemplado
Dos. la apuesta sobre mi cuerpo

Dos. (No quiero romper los huesos
Dos. que ha regado tu madre)

Tres. Revelada mi esclavitud
Tres. fantasma de mí
Tres. yendo / tu madre
Tres. que te ha endurecido la quijada
Tres. y puesto allí un prado

Cuatro. Desgrano la música que me nimba
Cuatro. retomo el título
Cuatro. y escribo el cuarto movimiento

Ahora. El prado se desmorona
Ahora. la cara del héroe
Ahora. tierra sostenida de agua

Ahora. A tu dorso,
Ahora. que es mi lado,
Ahora. bulbos secos
Ahora.
Ahora. tras la vena de tu madre
Ahora. mi pecho infértil.





En la verdulería

El conjunto finito de las metáforas
consiste en
tres limones
y una moneda de un peso

Hacia el final
la vida es un viejo bruto
amnésico, nonato
mirándose en la flama de una vela

martes 14 de julio de 2009

Judit

4 a.m: La mujer de negro es Hilda, mi madre. Eso que tiene entre las manos es la carta. Está enojada pero va a estar bien pronto. Julio, el señor que hace una sonrisita cuando se le acercan a darle el pésame, es mi padre. Está muy avergonzado por lo que hice. No soporta pensar que de ahora en adelante la gente va a hablar de él por esto.
Y yo lo haría de vuelta. Lo haría muchas veces.
Creo que tengo sueño. Conozco las caras que se inclinan a mirarme. La tristeza impostada. Hay una sola cara que quisiera ver y no llega. Una vez pensé que son poquísimas las caras que me ha gustado mirar, y que paradójicamente no he tenido la suerte de encontrarlas a diario. En cambio, uno se harta de ver caras que le son totalmente dispensables. Últimamente, mi vida se había convertido en un afán por acercarme a esas pocas caras brillantes que son contadas con los dedos de una mano, y enloquecí. Pienso si Diego habrá gustado de mirar mi cara alguna vez. Su cara; los pelitos rígidos de la barba, dorados, sobre la línea recta del mentón, apuntando ronquidos a la ventana. Después busqué siempre esa imagen en otros hombres, y creí encontrarla en ciertos recortes de mejillas barbadas, pero no sé. Seguro lo asusté cuando le dije que quería su cabeza, que me convertiría en una especie amorosa de Judit. Yo fui la testigo más cabal de mi propia locura.

8 a.m: Una mañana limpia se ha puesto alrededor, cromando hasta los sepulcros más antiguos. Ya casi nadie queda y han dejado todo lleno de claveles asquerosos. En lo peor de los claveles lo veo llegar, tarde, como siempre. Diego es una presencia imperfectible. El tiempo se atrasa cuando el va, porque se lo queda mirando. Creo que quiero llorar, adivinando los rasgos de su cara mientras se acerca, me odio por no haber mantenido la cordura luego de él.
Está pálido y parece congestionado. Algo desabrigado. Sin barba. La nariz húmeda, los labios secos. Igual es hermoso.

11 a.m: En el viaje de vuelta, duerme. A ver si se le pasan las náuseas. Entumecido, con la frente apretada contra la ventanilla. Tenso. Se despierta, camina hacia el conductor del micro, le pide que detenga la marcha, baja y vomita en la banquina. Le dice al chofer que siga, que él se queda. El tipo lo mira un poco preocupado, le insiste un par de veces para que suba y se termina yendo.
Diego, estás acá solo, en el medio de la ruta, ¿qué pasa? ¿qué vas a hacer?. Camina hacia el descampado. Cruza el zanjón, se sienta al costado de la charca y mira los juncos. Su cara y los juncos. Verdes. Los ojos llenos de lentejuelitas oscuras, de un verde que los juncos no pueden. Ni que fuera tu madre Diego. Seguro que nunca entendiste esto. Pero está bien.
Vuelve hasta la estación de servicio, con la cara ya más cerca de las cosas del mundo. Mirando el asfalto ya con el rictus de cualquiera que ve el asfalto. Desayuna.
¿Y ahora qué vas a hacer Diego? Yo ya tengo tu cara.

jueves 2 de julio de 2009

De "El yo moderno"

  • Problemática de la poesía.


(...) "el hombre, la escoria de la descendencia darwinista, feto de primate llegado a madurez sexual, simio infantil con secreciones internas alteradas, hoy se presenta como la potencia más alta en la escala de la creación. Al principio era el európido. El hombre de Aurignac, su ancestro, que hizo su aparición en la cuarta era glacial, aquende los Urales, aparentemente sin eslabones intermedios, tenía la mandíbula nítidamente piramidal, el arco frontal con una bella curvatura saliente, sin huella de cejas prominentes, las protuberancias frontales claramente formadas -un cráneo humano primario, mientras el más reciente hombre de Neandertal, le rameau bestialisé de la paleontología francesa, toma la dirección simiesca. El homo sapiens es el tipo primitivo. Forma fundamental (aquatile) -hombre blanco-mono-lemures: tal es la nueva escala. Cuanto menos haya perdido el mono su forma originaria, tanto más exhibirá rasgos antropomórficos, dice, literalmente, el investigador: el animal cerebral es la forma más antigua y omnipotente. Las especies tienen su origen precisamente en lo contrario de su evolución, es decir, en la escisión, disminución de la especificidad primaria, desviación. Eliminación, no selección; descenso, no cría ascendente.

Benn Gottfried (1886-1956)

(Gracias a Mauro Lo Coco)

lunes 29 de junio de 2009

Miedo

Ganó Tinelli


viernes 12 de junio de 2009

La suerte negra del Mono Real

Estaba el Mono Real
llenando con su cuerpo macizo un vestido violeta
cuando la mujer apareció en el jardín del palacio de los notables
enmascarada de cera blanca.

La tarde, caleidoscópica
Atacaba.

El Mono mueve
De a un casillero
Cuando la reina muere.
El agua
Repite su blanco parlamento
Y pasa.

Cierra los ojos el animal
creyendo que hay afuera una mujer
que ha conjurado contra incautos hombres y monos
y tiene serpientes por cabellos.
Grises.
Sonrientes.

Y así la belleza ganó
A galope de espanto
Tierra mona,

dijo la mujer:

"Mis ojos atraen la piedra
y no dejan oír el fondo.
Hay niños
cayendo dentro de mí
desde hace tiempo

Espero que pronto dejen de gritar".

lunes 18 de mayo de 2009

Courtney Love

Quien mide su amor en el horizonte
Erra la noche
Erra el día





www.myspace.com/courtneylove

jueves 7 de mayo de 2009

El grillo y la mujer

La mujer sola en una gruta.
El grillo se ha posado a verla, desde un risco, indiferente al viento violento del otoño que resbala sobre su capota.
La mujer ha encontrado una nueva guarida
y el grillo la contempla, de cerca, sólo entonces.

Un flamenco espantado hace escala en el risco.
Estoy perdido piensa.
Mira en todas direcciones sin ver nada.
Respira a gran velocidad.

Grillo, hice una poesía para vos.
El grillo no puede hablar pero sonríe como los niños plenos.
La mujer inclina su cara sobre el papel:

"Una vez
cautiva de mi fiebre
a lo lejos vi tus ojos.
Tienen brillo de agua quieta
como la de un estero
en noche sin viento
y mucha luna"

El grillo,
su música, siempre
al costado del silencio
de la gruta,
truena.

(El otro animal ha retomado el vuelo.
Olvidó una de sus medias
donde había estado pensando)

viernes 3 de abril de 2009

Tu noche

Ir en las palabras
a infiltrarme en tu noche,
presenciar su clausura
y volver vaciada.

viernes 20 de marzo de 2009

Sueño pesado

Soñé con gitanas que bailaban
Y un muchacho esperaba ser decapitado
Atado por el cuello a un poste
Increpando la risa de su verdugo.

Y las gitanas bailaban desnudas sobre un cuadrilátero.